“Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.” Mateo 6:6

¿Por qué orar?

Lucas 11.9-10: «Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama se le abrirá». La razón que oramos es porque Él nos oye y recibiremos lo que hemos pedido e iremos a hallar la respuesta y se abrirá lo que está cerrado. Sean cuales fueren las circunstancias y no importa cual sea el problema o la necesidad, es importante orar. Sus oídos están atentos a nuestra oración. Isaías 65.24 nos promete: «Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablen, yo habré oído». ¡Esta es su promesa! Podremos estar confiados que Él nos contestará. Esté seguro que Dios ha oído su oración. Él, en su eterna sabiduría, traerá la respuesta a su tiempo. Todo lo que tenemos que hacer es esperar y permanecer en fe en el secreto de la oración eficaz. Los motivos para orar son muchos. Cada uno de nosotros tiene razones para hacerlo.

Nuestros países necesitan un avivamiento y los gobernantes necesitan de Cristo. Necesitamos orar por leyes inmigratorias justas y que millones de personas y de hermanos en Cristo puedan arreglar su situación inmigratoria de una manera legal y correcta. Tenemos que orar por el bien de la economía mundial para que haya millones de dólares para el envío de los misioneros.

Necesitamos orar para tener una buena salud y orar por aquellos que están enfermos. Hay que orar para la edificación de la iglesia, el crecimiento espiritual del pueblo de Dios y por la reconciliación de los descarriados. Orar por Israel y por la conversión de sus enemigos. Orar por el avance de la causa de las misiones mundiales en que más candidatos se apunten para ir al campo. Orar por los ministros, sean misioneros, pastores, evangelistas, profetas o ministros de alabanza. Necesitamos orar por nuestros familiares, nuestras esposas, nuestros hijos, por los trabajos, por la paz, por bendición y por prosperidad divina.

Debemos orar también por la salvación de billones de personas en todos los continentes que aún están perdidas. Orar en contra del aumento de la inmoralidad, de la promiscuidad, del aborto, del alcoholismo, del crimen, de la violencia, de la proliferación de las drogas. Ed Silvoso, en su bello libro That None Should Perish [Que nadie se pierda], habla de la oración haciendo el siguiente cometario muy apropiado en relación con aquellos que no conocen a Cristo: «La oración es la forma más tangible de la eternidad en el corazón humano. La oración intensa y profunda a favor de la salvación de los perdidos es la mejor manera para llevarlos a que sus ojos sean abiertos y reciban la luz del evangelio». En Hechos 26.18 el Señor Jesucristo habla a Pablo en relación con su ministerio: «…para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados».

La oración tiene el poder de llevar a la conversión a nuestros familiares y a todos aquellos que oyeren el evangelio de Cristo. Los motivos por los que oramos son muchísimos. Es necesario pues que oremos, sea individual o corporalmente como iglesia.

¡Qué maravilloso es este poder que podemos experimentar por medio de la oración! nosotros podemos elevar nuestras almas y entrar en la dimensión del Espíritu en la propia presencia de Dios y recibir poder y autoridad para sobrellevar las cargas, pruebas y tribulaciones que se nos presenten. El poder de Dios se manifiesta de varias formas y maneras diferentes. Y uno de los secretos del poder de Dios reside en la oración. Es necesario obtener el poder de Dios en nuestras vidas para vivir abundantemente y en victoria. ¿Y qué beneficios y bendiciones podremos recibir, por medio de la oración, del poder de Dios en nuestras vidas?