“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.” Lucas 19:10

¿Qué es la Salvación?

La salvación comprende la redención integral del hombre. Es la experiencia personal en que el individuo es rescatado del dominio del pecado y es liberado para vivir según los propósitos de Dios en su vida. Se ofrece gratuitamente a todos aquellos que aceptan a Jesucristo como Señor y Salvador, quien con su propia sangre obtuvo la redención eterna para el creyente. La salvación abarca la regeneración, la santificación y la glorificación del ser humano.

  • La regeneración o el nuevo nacimiento, es una obra de la gracia de Dios por la cual los creyentes llegan a ser nuevas criaturas en Cristo Jesús. Es un cambio de vida que efectúa el Espíritu Santo, cuando el pecador bajo convicción de su pecado responde en arrepentimiento hacia Dios y con fe en el Señor Jesucristo. El arrepentimiento y la fe son inseparables experiencias de gracias.
  • Por arrepentimiento la persona desecha su pecado para abrazar la gracia de Dios. Por fe acepta a Jesucristo y entrega toda la responsabilidad a él como Señor y Salvador.
  • Recibe el perdón absoluto que Dios en su misericordia concede a todos los pecadores que se arrepienten y creen en Cristo. La justificación pone al creyente en una relación de paz y favor para con Dios, transformando la vida para reflejar los principios de su justicia.
  • La Santificación comienza con la regeneración y es la experiencia mediante la cual el creyente es separado para cumplir los propósitos de Dios, y capacitado para progresar hacia la perfección moral y espiritual por la presencia y el poder del Espíritu Santo que mora en él. El crecimiento en gracia debe continuar durante toda la vida del creyente.
  • La glorificación es la culminación de la salvación y es el estado bendito, final y permanente del redimido.

Textos Bíblicos: Génesis 3:15. Éxodo 3:14-17; 6:2-8. Mateo 1:21; 4:17; 16:21; 27:22-28:6. Lucas 1:68,69; 2:28-32. Juan 1:11-14, 29; 3:3-21, 36; 5:24; 10:9, 28, 29; 15:1-16; 17:17. Hechos 2:21; 4:12; 15:11; 16:30,31; 17:30,31; 20:22. Romanos 1:16-18; 2:4; 3:23-25; 4:3-8; 5:8-10; 6:1-23; 8:1-18, 29:39; 10:9, 10,13; 13:11-14. 1ª. Corintios1:18,30; 5:10; 6:19. 2ª. Corintios 5:17-20. Gálatas 2:20; 3:13; 5:22-25; 6:15. Efesios 1:7; 2:8-22; 4:11-16. Filipenses 1:3, 2:12. Colosenses 1:15-22; 3:1-4; 1ª. Tesalonicenses 5:23, 24. 2ª. Timoteo 1:12. Tito 2:11-14. Hebreos 2:1-3; 5:8-9; 9:24-28; 11:1; 12:8,14. Santiago 2:14-26; 1ª. Pedro 1:2-23. 1ª. Juan 1:6 a 2:11. Apocalipsis 3:20; 21:1-22:5.

Romanos 10.9, 10 manifiesta: «Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para la salvación» (énfasis añadido por el autor).

La Palabra de Dios dice que usted debe creer en Cristo y entregarle su corazón, debe depositar su fe en su Palabra, aceptarlo como su Salvador y Señor. La palabra creyeres proviene del griego pisteuo, que es la forma verbal de pistis que es FE. Significa confiar en, tener fe en, estar plenamente convencido de, reconocer, depender de alguien. Pisteuo es más que creer en las doctrinas de la iglesia o en artículo de fe. Expresa dependencia y confianza personal: que viene después de la conversión por medio de la obediencia. El vocablo implica sometimiento a la voluntad de Dios y una confesión positiva del señorío de Jesús. Es por medio de la fe que usted podrá ser salvo y participar de la vida eterna.

Es una fe personal en Cristo, usted se arrepiente de sus pecados, Él le perdona y escribe su nombre en el libro de la vida. Usted confiesa a Cristo como su Salvador y Señor, le entrega su corazón, entonces usted nace de nuevo espiritualmente.